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Salas de bingo para la tercera edad

Hace unos meses nos sorprendían los noticiarios con un suceso que indignó a muchas personas, y con motivo. El suceso fue el cierre de un local al que acudían personas de la tercera edad para jugar al bingo, ya que muchas personas mayores no saben utilizar un ordenador y mucho menos jugar una partida al bingo online. El caso es que los establecimientos que ofrecían servicios de bingo de los alrededores se quejaron de que este local les quitaba clientela y por ello la policía les obligó a cerrar el bingo de la tercera edad.

tercera edad en la foto

Pero lo más curioso de este asunto y lo que ha indignado a la población es que eran muy pocos los ancianos que visitaban este local para jugar al bingo, dominó… y que por cada cartón pagaban menos de cincuenta céntimos de euro, por lo que realmente no era competencia para los bingos de la zona, y a la pobre tercera edad se les dejó sin su único entretenimiento por unos pocos euros, porque todos sabemos que las personas mayores tienen que acomodar su estilo de vida a lo que la pensión les permite.

El cura responsable de este local, el padre Manolo, argumentó que él no cree que sea competencia el vender el cartón de bingo a diez y veinte céntimos, y que si quieren pueden bajarlo más de precio, tan solo es algo simbólico que sirve para que los ancianos tengan la emoción de poder ganar un dinero pero sin arruinarse jugando.

La presión pública y la decisión de los inspectores de juego de la Consellería ha permitido la reapertura del local por lo que los mayores podrán volver a visitar el establecimiento parroquial de Son Contoner (ubicado en la calle de Palma de Mallorca: Francesc Martí Mora) y disfrutar de sus horas libres junto a otras personas de la tercera edad. Y es que una recaudación de menos de cinco euros en todo un día de juego en este local no es competencia para las salas de juego, se mire por donde se mire.

Aunque no solo este local había sido cerrado, dos establecimientos más habían sido clausurados por el mismo motivo, por lo que durante unas semanas quinientos socios de la tercera edad han visto las puertas cerradas del único ocio que tenían a su alcance, todo por gastarse cincuenta céntimos una tarde por jugar cinco cartones mientras la asociación les premia con una rica merienda y excursiones organizadas.

Esperemos que la próxima vez se lo piensen dos veces las empresas de casinos y bingo online antes de lanzar estas denuncias a locales que realmente no son competencia, y que por el contrario les ha dado muy mala fama a estos casinos el atentar contra las personas mayores de la isla de Palma de Mallorca.